El masaje de los senos y la obtención de leche materna.
El masaje de los senos favorece la circulación de la sangre, así como el fluir de la leche. Tiene una influencia positiva en la producción de leche. Precisamente durante los primeros días y las primeras semanas que siguen el nacimiento de tu bebé, el hecho de masajear tus senos, brevemente antes de cada toma, es particularmente útil para evitar la congestión mamaria y las mastitis. El masaje debe ser ligero y no debe jamás volverse doloroso. Lávate cuidadosamente las manos antes de cada masaje.
Cómo proceder:
- Toma el seno, como se indica en la foto, entre tus manos, colocadas horizontalmente y masajea el tejido glandular. Repite luego el proceso tomando tu seno entre las manos colocadas verticalmente.
- Una mano sostiene el seno. Puedes masajear el tejido glandular efectuando movimientos circulares con la punta de tres o cuatro dedos de la otra mano. (ver foto). Desplaza los dedos 2 o 3 cm y repite la operación hasta que hayas masajeado toda la superficie de tu seno.
- Acaricia suavemente tu seno partiendo de la base y luego pasando sobre el pezón. Esto permite estimular la eyección de la leche.
- Intenta extraer suavemente una gota de leche colocando el pulgar y el índice, como en la foto, a cada lado del pezón y apoyando ligeramente en dirección de la caja torácica. Ejerce seguidamente una ligera presión del pulgar y de los dedos hacia la parte anterior del seno, en dirección del pezón, sin estirar sobre la piel. Humidifica ligeramente el pezón con la gota de leche que acaba de salir a fin de incitar a tu bebé a succionar.
- Repitiendo los movimientos rítmicos de la etapa 4 alrededor de la areola, puedes reducir la tirantez de los senos aliviándolos y vaciándolos. También puedes extraer tu leche mediante un extractor suave. Te recomendamos el Ameda Elite, o el Ameda Lactaline.