Mejor desarrollo y salud para el bebé
La leche materna contiene todo lo que tu bebé necesita para un desarrollo saludable.
Las numerosas investigaciones realizadas confirman que la lactancia es más sana y que actúa eficazmente contra las infecciones. El sistema inmunitario del niño no alcanza su plena madurez hasta la edad de dos años. Por ello los bebés alimentados al pecho tienen una ventaja notable en relación con otros.
La leche materna reduce, en efecto, el riesgo de contraer diferentes enfermedades tales como: otitis del oído medio, infecciones de las vías respiratorias y de las vías urinarias, alergias, diarreas, dermatitis del pañal, diabetes, meningitis bacterianas, enfermedad de Crohn (inflamación de los intestinos), etc, e incluso puede evitar también la muerte súbita del bebé.
Las alergias en los niños y niñas tienen tendencia a aumentar. Si alimentas a tu bebé exclusivamente al pecho durante los primeros 6 meses, el riesgo de alergia puede reducirse hasta un 50%. Los bebés amamantados tienen menos riesgo de verse afectados más tarde de obesidad y de adiposidad. Además, numerosos son los bebés que son alérgicos a la leche en polvo manufacturada (alimentación de substitución).
La leche materna es fácil de digerir y refuerza el aparato digestivo del bebé. Tomar el pecho favorece el desarrollo del conjunto de la zona de la boca y previene, entre otras cosas, una malformación de los dientes y contribuye en el aprendizaje del habla.